La pregunta llega casi siempre igual: “¿y cuánto hay que poner en Instagram?”. Y la respuesta sincera es que Meta no tiene tarifa. Lo dice su propio servicio de ayuda, con estas palabras: “Cuando te anuncias en Meta, tú decides cuánto quieres gastar”.
Eso suena a que te están escurriendo el bulto, pero es literal: no compras impresiones a un precio de catálogo, entras en una subasta con el presupuesto que tú pongas. Dos negocios con 300 € al mes pueden sacar resultados que no se parecen en nada.
Así que la pregunta útil es otra: ¿cuál es el mínimo por debajo del cual estoy quemando dinero?. Esa sí tiene respuesta, y sale de una cuenta.
Guía gratis: antes de pagar por tráfico, comprueba que tu web está lista para recibirlo. Las 12 señales de que una web no vende, en PDF.
Lo primero: son dos facturas, no una
Aquí se lía casi todo el mundo, y es la confusión que más dinero cuesta:
- Lo que le pagas a Meta. La inversión publicitaria. Va íntegra a comprar que tu anuncio se vea. Ni yo ni nadie toca ese dinero.
- Lo que le pagas a quien lo monta y lo lleva. El trabajo: la estrategia, las piezas, el copy, la configuración, la medición y las decisiones de cada semana.
Cuando alguien te dice “te llevo las redes y los anuncios por 150 € al mes”, pregúntale cuánto de eso es inversión publicitaria. Porque si el trabajo se come el presupuesto, no queda dinero para comprar audiencia; y si la inversión se lo come todo, no hay nadie pensando qué se anuncia.
Lo que le pagas a Meta no es un precio: es una subasta
Tú decides el presupuesto —diario o total— y puedes poner límites de gasto por campaña y de cuenta para no pasarte. A partir de ahí, lo que cuesta cada resultado lo decide la puja contra todos los demás que quieren llegar a la misma gente.
Por eso el coste por resultado sube o baja según cosas que no están en el panel de anuncios:
- Lo clara que sea tu oferta. Un anuncio que no se entiende en tres segundos paga más caro cada clic.
- La pieza. Un vídeo bien grabado rinde distinto a una foto de catálogo, y ninguna cantidad de presupuesto arregla una creatividad mala.
- El tamaño de tu público. En una isla de unos 170.000 habitantes el público se agota antes: la misma gente ve tu anuncio muchas veces, se cansa, y el coste sube.
- Dónde aterriza el clic. Si la página de destino no convierte, pagas por visitas que no se convierten en nada. Lo cuento en por qué tu negocio no capta clientes online.
El suelo del presupuesto sale de una cuenta
Esta es la parte que casi nadie te explica, y es la que de verdad fija el mínimo.
El sistema de Meta necesita datos para aprender a quién enseñar tu anuncio. Mientras aprende, el rendimiento es inestable y el coste por resultado es más alto. Su documentación lo dice con un número concreto: un conjunto de anuncios sale de la fase de aprendizaje “después de unos 50 resultados en la semana posterior al último cambio significativo”.
De ahí sale la cuenta:
Presupuesto semanal mínimo ≈ lo que te cuesta un resultado × 50
Esa cuenta, hecha con tus números —lo que te deja un cliente, cuántos de los que escriben compran y cuántos quieres al mes—, está en la calculadora de presupuesto de publicidad. Tarda diez segundos y a veces dice que no inviertas.
Si un contacto te sale a 6 €, hablamos de unos 300 € a la semana para que el sistema se estabilice rápido. Si eso te parece una barbaridad para tu negocio —y en muchos negocios locales lo es—, la salida no es poner menos y esperar lo mismo: es optimizar por un resultado más barato y más frecuente (un clic, un mensaje de WhatsApp, un formulario corto) en vez de por la venta final. Más resultados por el mismo dinero, el sistema aprende, y tú mides.
Dos cosas más de la misma página de Meta que se traducen en dinero:
- Cada cambio significativo reinicia el aprendizaje. Tocar el anuncio cada dos días por impaciencia te mantiene siempre en la fase más cara. Hay que dejarlo correr.
- Si vendes online, el listón es más alto. Para los anuncios de tienda Meta pide un mínimo de 17 compras a través de la web y 5 a través de Meta para completar el aprendizaje.
¿Y con 50 € al mes?
50 € al mes son 1,60 € al día. Con eso no haces publicidad: haces ruido. No compras resultados suficientes para que la campaña aprenda ni para que tú puedas concluir nada, y acabas diciendo “probé los anuncios y no funcionaron” cuando en realidad no los probaste.
Con ese dinero hay dos opciones honestas: guardarlo hasta poder hacer una prueba de verdad, o gastarlo en arreglar lo que hay detrás del anuncio. Casi siempre la segunda rinde más.
Lo que cuesta que alguien te lo lleve
Aquí no hay tarifa cerrada, igual que pasa con el precio de una web, y por el mismo motivo: no es el mismo trabajo. Lo que mueve la cifra es:
- Cuánto hay que producir. Ordenar y publicar material que ya tienes no es lo mismo que grabar y editar vídeo nuevo cada mes.
- Cuántas campañas y cuántas piezas. Una campaña con dos creatividades no es una cuenta con cinco públicos y diez anuncios.
- Si hay que construir la página de destino o tu web ya sirve para recibir el tráfico.
- Qué se mide y qué se cuenta. Un informe que explica qué hacer el mes que viene lleva trabajo; mandar una captura del panel, no.
Para que tengas una referencia de mercado que no me invento yo: contratar a un community manager en nómina en España sale de media por 32.600 € brutos al año, con la banda baja en 21.300 €, según los datos de Jobted (consultado el 15 de octubre de 2026). A eso hay que sumarle la cuota de empresa a la Seguridad Social. Para la mayoría de los negocios locales ese sueldo no sale a cuenta, y por eso casi todos delegan.
Y una advertencia sobre los paquetes de “12 publicaciones al mes” muy baratos: lo que compras ahí es actividad, no clientes. Doce publicaciones que no dicen nada cuestan dinero y no mueven la aguja. Si vas a pagar por contenido, que sea contenido con un plan detrás.
Antes de poner un euro
Hay cinco cosas que tienen que estar en pie, porque el anuncio solo acelera lo que ya funciona:
- Una oferta clara: qué vendes exactamente y por qué vale lo que cuesta.
- Un motivo para elegirte a ti y no al de al lado.
- Imagen decente: foto o vídeo que represente lo que ofreces.
- Una página de destino que convierta, sin ruido ni dudas.
- Capacidad de atender los contactos que lleguen. Si tardas dos días en contestar un WhatsApp, el dinero del anuncio se evapora ahí.
Si falta alguna, lo primero no es la campaña: es eso. Es exactamente lo que miro antes de aceptar un trabajo de publicidad en redes sociales y Google Ads, y la razón de que a veces recomiende montar primero el sistema de captación y dejar los anuncios para después.
Cómo lo planteo yo
Sin humo: un objetivo que se pueda medir, el presupuesto mínimo sacado de la cuenta de arriba, una prueba corta con dos o tres piezas distintas, y a partir del segundo mes manda el número, no la intuición.
Y algo que doy por obligatorio: saber de dónde viene cada contacto. En mi propia web, cada mensaje que entra me dice por qué campaña, por qué anuncio y desde qué página escribió esa persona. Sin eso, pagar por tráfico es tirar monedas a un pozo y escuchar.
¿Le estás dando vueltas a invertir en publicidad y no sabes con cuánto empezar? Cuéntame tu caso y te digo con honestidad si tiene sentido ahora o si tu dinero rinde más en otra cosa. También te lo digo si la respuesta es que no.