Es la primera pregunta que me llega casi siempre: “¿cuánto me cuesta una página web?”. Y la respuesta honesta es incómoda: depende. No porque quiera escurrir el bulto, sino porque una web puede costar 500 € o 6.000 € y las dos ser justas para lo que hacen.
Así que en vez de darte una cifra al azar, te explico de qué depende el precio de verdad. Con eso vas a poder mirar cualquier presupuesto y entender qué estás pagando.
Guía gratis: ¿tu web actual te está costando clientes? Descárgate las 12 señales que lo delatan y compruébalo en cinco minutos.
De qué depende el precio de una web
No hay una tarifa fija porque no hay una “web estándar”. Estos son los factores que mueven la aguja:
- Número de páginas. No es lo mismo una web de una sola página que una con inicio, varios servicios, blog y contacto. Cada página se piensa, se maqueta y se escribe.
- A medida o plantilla. Una plantilla parte de algo ya hecho y lo adaptas. Una web a medida se construye para tu negocio desde cero. Lo desarrollo con calma en web a medida o WordPress, porque esta decisión sola ya cambia el presupuesto.
- El copy. Escribir los textos que venden lleva trabajo. Si el texto lo pones tú, ahorras; si quieres que alguien lo redacte para convertir, es una partida más.
- SEO técnico. Que Google entienda tu web, que cargue rápido, que esté bien estructurada. Se puede hacer bien desde el principio o dejarlo para después y pagarlo más caro.
- Funcionalidades. Un formulario de contacto es sencillo. Una reserva online, una tienda o un área de clientes son otra historia.
Rangos de mercado orientativos
Que quede claro: esto son rangos de mercado, no una tarifa cerrada. Sirven para que te hagas una idea, no para clavarte un número. Cada proyecto es distinto.
Web sencilla de negocio local
Una o pocas páginas, para estar presente, que te encuentren y que puedan contactarte. Bien hecha, con buenas fotos y textos claros.
En el mercado suele moverse en la franja baja: una inversión contenida para negocios que solo necesitan una presencia digna y funcional.
Web con varias páginas de servicio
Inicio, página por cada servicio, sección de contacto, quizá un blog. Pensada para posicionar en distintas búsquedas y explicar bien lo que haces.
Aquí subimos a una franja media, porque hay más páginas que diseñar, más texto que escribir y más estructura que montar.
Web con SEO y estrategia
Todo lo anterior más un trabajo serio de posicionamiento: investigación de las palabras que busca tu cliente, contenido pensado para atraer, estructura optimizada y seguimiento.
Es la franja alta, y tiene sentido cuando la web no es un folleto sino un canal del que esperas que lleguen clientes de forma constante.
Una web barata que nadie encuentra es cara. Una web más cara que te trae clientes cada mes se paga sola.
Coste inicial y mantenimiento no son lo mismo
Aquí es donde mucha gente se lleva un susto después. El precio que te dan suele ser el coste inicial: diseñar y construir la web. Pero una web viva tiene gastos que siguen:
- Dominio y alojamiento. Tu dirección en internet y el servidor donde vive. Es un gasto anual, normalmente pequeño.
- Mantenimiento. Actualizaciones, seguridad, copias de seguridad, arreglar lo que se rompa. Puedes llevarlo tú o delegarlo.
- Cambios y contenido. Si vas a añadir servicios, publicar en el blog o cambiar fotos, alguien tiene que hacerlo.
No te digo esto para inflar la factura, sino para que no te sorprenda. Una web es como un local: montarlo tiene un coste y mantenerlo abierto, otro. Conviene saber los dos antes de empezar.
La pregunta correcta no es cuánto cuesta
Después de años haciendo diseño web en Lanzarote, te digo lo que de verdad importa: la pregunta no es “cuánto cuesta una web”, sino “qué tiene que conseguir mi web”.
Una web que solo tiene que existir para dar credibilidad no necesita lo mismo que una que tiene que traerte diez clientes al mes. Cuando defines primero el objetivo, el presupuesto deja de ser una cifra en el aire y pasa a ser una inversión con un para qué.
Si empiezas por “quiero gastar lo mínimo”, acabas con una web que no hace nada y que has malgastado. Si empiezas por “quiero que la web me consiga esto”, sabes exactamente cuánto tiene sentido invertir y dónde.
¿Tienes un negocio en Lanzarote y le das vueltas a esto? Cuéntame tu proyecto y te digo con honestidad qué necesitas de verdad y qué rango tiene sentido para tu caso. Sin humo y sin venderte de más.